Memento Mori

Posteado en General, cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Julio 29, 2008 por Razorgirlx

Ilusiones de vida y sueños de muerte. De eso trata Memento Mori. Después de mucho mucho tiempo, la escritura vuelve a mi vida como algo catártico. Han pasado bastantes cosas; y con ellas mi entendimiento del mundo que amaba, de la gente que amaba ha cambiado. No pienso exponer mi intimidad a las pocas personas que pasen por aquí, sino la historia que que ella me ayudó a desarrollar.

Con el pensamiento de mis creaciones se entrelazan mis propias creencias, a pesar de que mi dialéctica y mi vocabulario se han visto fuertemente mermados gracias a la universidad, contrario a lo que pudiese pensarse.

Así pues, espero que los pocos que se pasen por aquí disfruten de lo que he creado, que no son sino las reflexiones que se han acumulado en mi consciencia poco a poco.

Premonición

Ah; la sensación de ser engullida por el vacío, de asfixia, el vértigo constante, en ascenso. ¡Sentía el miedo! Lo último que vi, fue el adoquinado, magnificándose a una velocidad pasmosa; y entonces, me convertí en una masa sangrante de músculos y huesos destrozados.

Sobre el amanecer purpúreo, un punto frío se extendió sobre mi rostro. Ganímedes. Llevándome hacia el sueño eterno con sus ojos de turquesa, llenos de brillante maldad. “Estoy contigo. Y después de esto, estoy en ti.” El día continuará igual que siempre, las aves cantarán, los niños irán a la escuela, harán su tarea y el sol se ocultará después. Sin embargo, éste día es el último para mí.

La caída seguía recorriendo mi cerebro; después hubo aquella sutil caricia. “Nos veremos otra vez.” Profundos ojos grises, sonrisa gentil. Gabriel. Otra masa sangrante, justo como yo, a mi lado, resistiéndose con todas sus fuerzas mientras yo me entregaba al vacío infinito de la muerte.

El cálido susurro en mi oreja se convirtió en un agudo pinchazo, en… en nada.

Kh

10: Amenaza

Posteado en cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Octubre 26, 2008 por Razorgirlx

-Pasa, -dijo aquella voz sin ninguna emoción mientras la joven a la que aludía se deslizaba entre dos enormes piezas de cristal templado; justo para después tomar asiento enfrente del enorme escritorio de roble. Se desabrochó nerviosamente los dos primeros botones de su levita roja, de corte moderno; pensando en lo mucho que lucía su interlocutora como un muchacho ahora que se había cortado el cabello.

-¿Cómo están ellos? ¿Uriel sigue en Panamá?- Un torrente de preguntas, Joffiel, Ullian, y Uriel estaban recelosos después de que ella dejara ir a su brazo derecho “no digas más de la cuenta”, le había advertido Ullian Atkins en la mañana previa a aquella entrevista, pero Joffiel había sonreído enigmática como siempre, levantando el arco de su violín en un gesto quizá demasiado teatral antes de decirle con su peculiar voz de soprano “dile lo que quiere saber, y si te pide algo, hazlo; sólo regresa antes del 25 ¿de acuerdo?”

Joffiel debía saber lo que hacía; a pesar de su aniñada apariencia y la impresión que daba, de ser una muñeca que podía romperse de un momento a otro, Joffiel Atkins era la única persona que podía describir con mucho detalle el futuro inmediato; a excepción de Danielle Dirae, quien era mucho más exacta aunque también más peligrosa.

“No le preguntes sobre Dannae”, le había susurrado en secreto Uriel, mientras aparentaba el beso en la mejilla. Ella la había mirado extrañada durante un segundo, sondeando sus verdes ojos felinos, pero al final asintió, conformándose sólo con sus desconfiadas, aunque bien intencionadas advertencias; después de todo, parecía improbable que la dejaran ir después de tanto tiempo.

Y de vuelta en el presente, Ananké Nyx fijaba su penetrante mirada en ella. Seguía igual que siempre, con su belleza exquisita y su actitud de hombre de negocios, aunque un poco más sombría ahora sin Chris parado a su derecha… justo como un perro fiel. Quizá sólo fuera el corte de cabello lo que la hacía lucir así.

Una arruga apareció en la frente del andrógino ser frente a ella, y su mirada relampagueó amenazante, aunque sólo un poco. Se arrepintió de haber comparado a Chris con un San Bernardo o un pastor Alemán y bajó la mirada durante unos segundos, más atemorizada que avergonzada; pero lo cierto es que Christian Gabrielli no le caía muy bien que digamos.

Al final, Ananké habló de nuevo, con su sonrisa más diabólica, mientras se retorcía un pequeño mechón de cabello y la misma voz monocorde de siempre, mirando ausente hacia la chimenea – ¿Nina?

Ella respondió después de unos segundos, – ¿Sí? Por alguna razón se sentía insegura y temerosa. Ahora entendía lo que Joffiel le había dicho hacía unos años, que debía darle algo de crédito a Christian Gabrielli, ya que era el único ser que podía resistir la aterradora fuerza que emanaba de Ananké Nyx.

Y era aterradora en verdad, a pesar de su extrema belleza, sus ojos pardos eran como dos agujeros negros: un abismo sin fondo ante el cual uno se encuentra maravillado y aterrado.

-Necesito que te enfoques más a cuidar a Joffiel, Nina, me parece que los Bradford están planeando algo; terminó por decir mientras examinaba su reacción.

Nina Zadchys se quedó atónita. Sólo sabía de un par de personas de las que Ananké Nyx se cuidara; una estaba muerta, y la otra era Lucius Bradford, su sobrino.

9: Delirio

Posteado en cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Octubre 22, 2008 por Razorgirlx

Desperté con dolor de cabeza e intensas nauseas. Antes de despertar, lo había visto, asomado a la baranda, viéndome caer mientras gritaba divertido, “¡Mi nombre es Gabriel!” Después estaba la obscuridad familiar, aquella que había reemplazado a mis sueños hasta  que él había aparecido; y vaya si había sido un gran acontecimiento; después de tantos años viendo nada sino negrura intensa y asfixiante, tenerlo cerca era bastante entretenido.

Tal vez aquel encuentro terminara con alguno de los dos, si es que no lo hacía con ambos; aunque realmente no importaba, todo lo que importaba eran las ganas de verlo otra vez, más fuertes que cualquier otra cosa.

Y mientras caminaba hacia la regadera, la oleada de melancolía me golpeó con toda la arrolladora fuerza de los recuerdos reprimidos. Todo se nubló mientras…

-¡June!- escuché la voz de aquella mujer a la que reconocí como mi madre mientras tiraba de mí con el rostro aterrado; después, detrás de ella, mi padre, con el mismo gesto severo que lució durante todos los años en que lo conocí, me miró fijamente y después volteó a ver a mi madre, diciéndole con tono ausente:

“Deja, deja a mi alma de mentira vivir;

En tus ojos un dulce, largo sueño, dormir,

Y a la penumbra de tus pestañas, soñar.

-¿Papá? -pregunté conteniendo las lágrimas; pero aquél hombre ya no era mi padre, era un joven de pálidos ojos verdes y matices ambarinos y turquesas que se acercaba a mí con una mirada curiosa; intenté levantarme, pero tenía el lado izquierdo del cuerpo completamente adormecido y el pecho me dolía intensamente.

-¿Estás bien?,-preguntó el con una voz demasiado melódica para un joven de su edad. Intenté contestarle, pero en lugar de ello, un grito inundó sonoro la habitación, haciéndolo contraer el rostro en un gesto de angustia -perdona, -dijo él francamente asustado -la puerta estaba abierta y te escuché gritar cuando pasaba por aquí; perdona si te espanté, de verdad lo siento.

Durante unos minutos ninguna palabra brotó de mi boca; notaba sus ansias crecer con cada segundo que pasaba, junto con mi desesperación al notarme incapaz de articular palabra alguna, que hacía que mi respiración se agitara cada vez más.

-La ambulancia no debe tardar en llegar, -continuó él con auténtica preocupación mientras me sostenía la cabeza contra su pecho, pero la obscuridad comenzaba a caer lentamente a mi alrededor, y escuchaba la voz de mi madre llamándome a la distancia, unida a otras voces, voces que no conocía; y entonces, me vi de nuevo en la habitación donde había estado antes.

-June, -dijo Gabriel con aquel tono extrañamente familiar mientras tomaba mi rostro entre sus manos -te estaba esperando, -continuó el, irresistible, confiado. ¿Acaso había sido así siempre? ¿Aquel ángel caído, de seductora sonrisa y mirada melancólica? Sentí unas enormes ganas de llorar, otra vez aquella oleada de terror, de incertidumbre…

-¡Eres tú!, -susurré con enorme alegría mientras me arrojaba a sus brazos abiertos -¡Gabriel! ¡Estás aquí! -continué con lágrimas en los ojos, apretándolo mucho con mi abrazo, para después besarle la mejilla fría.

-Te dije que vendría por ti -dijo él susurrando cada palabra muy despacio en mi oído mientras seguíamos abrazados -y esta vez, no te dejaré ir.

Entonces sentí aquel tirón, y la presión sobre mi pecho se hizo tangible, dolorosa, antes de ello, escuché la voz del joven diciéndome:

-no vayas con él, bajo ninguna circunstancia vayas a reunirte con él.

8: Láquesis

Posteado en cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Octubre 21, 2008 por Razorgirlx

La escuchó deslizarse entre sus sábanas, en la obscuridad.

-Cuanto tiempo, Láquesis -dijo él con los ojos cerrados, tensando todo el cuerpo mientras ella se quedaba inmóvil a su lado.

-Ah, Chris, siempre arruinas el momento, -protestó ella con una risita, mientras se giraba para quedar frente a él, -¿por qué le mentiste sobre tu nombre?

-No le mentí, -respondió él con los ojos cerrados, apenas moviendo los labios mientras le echaba el brazo encima como si siguiera dormido; -ése es mi nombre.

Ella sonrió aprehensiva; mientras intentaba liberarse de su brazo, que la había acercado a su pecho liso y frío; -los muertos nos observan, -suspiró él apretando los párpados -yo te observo, Belle.

-Eres un idiota, -murmuró ella con los labios apretados; -a la única que deberías estar observando en este momento es a tu querida presa; porque justo ahora, los Bradford están a punto de hacer su jugada, aunque supongo que ya lo sabías, ¿no? Que todo esto no es sino una simple partida de ajedrez entre Ananké y Lucius.

Él gimió suavemente al cambiar de posición, quedando más cerca de ella, aunque seguía aparentando estar sumido en un profundo sueño. -Ella no me preocupa, ya lo dijiste, es sólo una presa. Y si Ananké quiere usarla como un peón y sacrificarla, no me importa, -soltó con una ligera acritud mal disimulada.

Los ojos de ella brillaron con interés. -¿Ah sí?, -inquirió mientras le acariciaba el cuello, cerrando los ojos también, acercándose más, hasta quedar juntos -entonces supongo que no tendrás ningún problema si decido pasar por su casa y terminar con este juego idiota ¿o sí?, le susurró lentamente al oído.

-Ten cuidado Anabelle, -contestó él con su usual voz aterciopelada mientras la abrazaba con gentileza -una cosa es meterse en mis asuntos, pero interponerse entre Ananké y sus objetivos… es algo que nadie debería hacer.

7: Midnight call

Posteado en cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Octubre 18, 2008 por Razorgirlx

Vio su silueta tras las delgadas cortinas de encaje; -¿Y bien?- preguntó la voz al otro lado del auricular con particular ansiedad; ella sacó el brazo por la ventanilla, dejando caer la colilla de su cigarro.

-Es ella; está confirmado; -contestó una voz ronca, en el asiento trasero del automóvil -pero Giordano está con ella, -continuó ella después de un breve silencio -¿Lucius?… escuchó el auricular golpear con fuerza el teléfono; había colgado.

Ella reclinó el asiento hasta poder ver al joven que estaba sentado en el asiento trasero del auto; -¿Qué crees que le moleste más, que Giordano haya llegado antes que nosotros o que tú me hayas contactado antes que a él? -alzó mucho las cejas en un gesto impropio de ella.

-Nico, -dijo el joven mostrando sus puntiagudos dientes en una amplia sonrisa mientras le acariciaba el rostro -es mi hermano del que estamos hablando, sabes que no tengo ni idea de lo que me preguntas, para mí, Lucius Bradford es un desconocido; así que no me hagas lamentar el haberte salvado. -Sus ojos brillaron con malevolencia mientras se acercaba más a ella, dejándole ver los matices ambarinos en sus ojos verdes. -Pero supongo que es el hecho de perder ante las Nyx lo que le molesta, sabes cuánto odia él a Ananké.

6: Nocturne

Posteado en General con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Octubre 12, 2008 por Razorgirlx

Nocturnes de Chopin flotando por el viento. La misma habitación de unos días atrás. Y dos seres diferentes a los que se enfrentaron hoy; ‘rainy days and broken dreams’, suspiré mientras me recargaba en la baranda; él hizo una mueca extraña al mirarme, y después sonrió mientras se sentaba frente al piano, “no”; me miró entrecerrando los ojos, ‘sunny days and blooming hopes’, contestó. Cuando aún sentía algo por él, me gustaba verlo así, con el rostro apacible, lejos ambos del mundo mientras él se sumergía en la música y yo me extraviaba entre las notas de sus melodías olvidadas e ignoradas.

A veces, cuando su ánimo era ligero, él tocaba hermosas partituras, valiosas no por su significado ni el lugar donde hicieron su aparición sino por el sentimiento que emanaba de ellas cuando las interpretaba.

Pero sin embargo hoy se detuvo antes de rozar las teclas, miró las palmas de sus manos y entornó los ojos haciendo que su expresión se notara desolada y además un poco sombría; exhaló el aire muy despacio y dijo: – Otra vez vas a morir antes que yo ¿no es cierto?

-Sí, es un hecho inevitable. Siempre va a ser así, no importa cuántas veces nos encontremos, nunca vamos a estar juntos. -Una sonrisa sardónica, cínica; dirigí la mirada hacia la extensión interminable de tejados y edificios de cristal brillantes por la lluvia y continué hablando, con algo parecido a un nudo atravesándose en mi garganta -Me pregunto que seré la próxima vez que te vea; aunque para serte sincera, ya me estoy cansando de esto.

Él  alejó las manos del piano, como deseoso de poner distancia. Se levantó y se acercó a mí, pasando su brazo sobre mis hombros, acercando su rostro al mío, tanto, que cuando voltee para mirarlo de frente, sus pestañas, largas y espesas rozaron mi cara.

-Por favor, dijo él con una enorme sonrisa aunque turbado. Sentí un ligero temblor en las rodillas, y en un intento desesperado de detenerlo me alejé un poco, esperando con eso no caer en la trampa de sus ojos grises; pero en lugar de ello, otra sonrisa afloró a mis labios, mientras que escuchaba en mi voz aquel matiz de amarga furia al reírme en voz alta.

-¿Quién eres en verdad? Todo lo que sé es  que apareces cada determinado tiempo en mis sueños; aunque llegados a éste punto ya no sé si llamarlos tales. No puedes esperar que te tenga compasión o siquiera una pizca de aprecio así, mucho menos si tú dispones de todas las herramientas sobre mí y yo ninguna; simplemente no es justo.

Él curvó los labios en una sonrisa hueca. -Sigues siendo igual que como te recuerdo. Desafortunadamente, hoy no va a ser la ocasión de averiguar nada; rugió, mientras me lanzaba sobre la baranda, y…

5.2:Conversación

Posteado en cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Octubre 8, 2008 por Razorgirlx

Así que él era la causa de mis deseos de olvido e invulnerabilidad; él, con su rostro de porcelana, siempre incólume, siempre con esa vacía expresión melancólica en el rostro, aquella expresión que tanto odiaba, era la encarnación de mi espíritu humano… ahora recuerdo; la persona que dijo primero “no quiero morir” con aquella mirada de enorme desesperación, fue él.

Yo sólo quería hacerlo feliz. Y en un acto de supremo egoísmo, me convertí en lo que soy para lograrlo u olvidarlo completamente. Fui idiota al creer que yo iba a ser feliz a través de su felicidad.

Al final, habíamos terminado en igualdad de condiciones; así que iba a ser divertido, ver quién podía descubrir los motivos del otro primero.

Me dejé caer en la escalera y permanecí sentada un momento; cubrí mi boca con una mano mientras aguantaba la risa; por primera vez, desde hacía un año, algo había ganado mi verdadero interés, y no lo dejaría ir hasta que terminara de entenderlo, lo usaría para entretenerme hasta que no pudiese hacerlo más; entonces lo olvidaría por completo y buscaría algo nuevo o moriría de aburrimiento, lentamente, justo como hasta ahora.

Él pareció extrañado mientras me miraba; y aún más cuando le dije, “so, shall we go somewhere else?”; la risa aún no se iba, y no iba a hacerlo durante algún tiempo; así que mientras el mundo no pareciese tan asqueroso, quizá pudiese soportar algo de interacción social e ignorar un poco la idiotez de los demás. “Por cierto”, dije, “mi nombre es June, ¿Cómo debería llamarte?”; “Morgan”, dijo cínicamente mientras se daba la vuelta.

Solté una carcajada y subí las escaleras; cuan divertido iba a ser destruirnos el uno al otro, dos monstruos que batallan, sólo para poder tener el corazón sangrante del otro entre sus manos como trofeo.

Finalmente había logrado estar al nivel de mi “espíritu humano”; irónicamente no para hacerlo feliz, sino para destruirlo por completo; después de todo, era una respuesta acorde a la conducta humana, herimos lo que amamos, destruimos lo que nos interesa, y nos hacemos tan miserables como podemos, sólo para encontrar nuestra propia concepción de humanidad. Bien podría decir, que de estos tres pasos, sólo el segundo me quedaba por realizar, no para entender mi humanidad, sino para borrarla por completo.

5.1: Encuentro

Posteado en cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Octubre 6, 2008 por Razorgirlx

Y de pronto me encontré sonriéndole con demasiada insistencia al joven que estaba parado ante mí. Mirarlo ahí frente a mí, saber que era capaz de alcanzarlo, de tocarlo con tan sólo extender la mano, acentuó aún más aquel abismo implícito que nos unía a la vez que nos separaba; ¿por qué le sonreía? ¿Eran de verdad tan imperiosas mis ganas de demostrarle que mis sonrisas podían ser convincentes? ¿O es que de verdad me alegraba de verlo, pensando que quizás aquellos estúpidos episodios oníricos no fueron tales?

Verlo delante mío fue tan traumático como Dorian Gray enfrentándose al retrato de su propia maldad; algo en él me causaba profunda repulsión a la vez que me fascinaba, evitando que alejara mi vista de él; quería hablar con él, tocarlo, conocerlo, quería estar con él, quería ser él.

Él estiró aún más los labios, con lo cual su sonrisa se volvió atemorizante y amenazadora, mientras sus ojos me escrutaban profundamente, despojándome de mi máscara de mujer buena y alegre. Supongo que mi expresión era igual a la suya, y sin embargo mi temor y mi rabia sobrepasaban los límites, yo no era como él; puesto que él podía entenderme a la perfección con sólo mirarme, despojarme del misterio en que yo misma, en un arranque de infantil orgullo había construido mi crisálida; y convertirme, de un pequeño insecto fascinante, en un insecto más, catalogado y expuesto a la consideración de todo el que quisiera verme.

Más frustrante aún era el hecho de que yo no fuera capaz de ver más allá de aquella sonrisa impenetrable, y mi confrontación con mis sueños y las cosas ocultas en mi subconsciente, el momento final, que yo había revestido de gran significado en mi imaginación, había terminado como un día común y corriente, enterrado en la monotonía de la rutina, convertido en un momento perecedero y falto de significado, lejos de lo que yo esperaba que fuera, dejándome con un sabor amargo y desolado con la forma de una expresión de perplejidad.

“Te veo. Te escucho. Sé que sería capaz de tocarte con tan sólo extender mi abrazo hacia ti; aprisionarte para nunca dejarte ir. Sin embargo, el que pueda hacerlo, no significa que deba hacerlo; porque tú y yo, aunque supuestamente libres y lejos de los convencionalismos sociales, estamos terriblemente presos por ellos mismos por el bien de nuestros rostros… cómo quisiera no tener sentimientos; porque así, no me sentiría herida por los comentarios, si es que decidiese quedarme contigo, ni tampoco rasgaría mi propio corazón si es que decidiese ignorarte…”

Ah, ahora lo recuerdo. Lo había visto antes, antes incluso de perder mi humanidad, antes del incidente que nos había conducido a esto. Mi cabeza daba vueltas, ¿realmente era así de ingenua eh?

Algo así como una creyente fiel del espíritu humano, el espíritu humano; una sonrisita asomó a mi rostro ante la sola idea de la humanidad. El espíritu humano que contamina su hogar y destruye a cuanto ser se entrometa en sus propósitos, el espíritu humano que es capaz de asesinar y causar dolor y muy raras veces se sacrifica por los demás; un espíritu conducido por las emociones y las pasiones en lugar de la razón.

5:nightmares & common days

Posteado en General con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Octubre 4, 2008 por Razorgirlx

Mediodía. ¿Otro sueño, eh? Aquel dolor que aumentaba sin medida al compás de un Chopin sombrío. Y el brillo de sus ojos vacuos a la luz de la Luna… “no quiero morir”. Vaya, que molestia, tener sueños sí que puede resultar algo perturbador después de todo.

Día soleado en la ciudad que los ángeles diseñaron. Veinte insufribles minutos para llegar a la universidad, un lugar donde pocos me conocen, puesto que estuve lejos debido a los sucesos de hace un año.

Sonrisas y saludos de compromiso; lo usual para mantener la máscara completa, para evitar que alguien pudiese enterarse de lo que realmente soy. Una plática corta sobre libros y películas, y las últimas noticias sobre algún asunto fuera de mi entendimiento y mi interés. Que sin embargo, tengo que soportar; últimas sonrisas del día, antes de recomenzar con la asquerosa rutina.

Sin embargo, algo me detuvo. Detrás de mí, justo antes de subir las escaleras, alguien dijo algo que me dejó petrificada durante unos segundos, algo como “my, my, now that’s a fake smile; how come they don’t realize about it?” Ni siquiera giré para mirarlo; aunque debo decir que me dejó bastante sorprendida, la habilidad con la que hizo el comentario, en un idioma que la mayoría del estudiantado no entiende, y sin embargo lo paralizante de la verdad detrás del mismo… logré reponerme, aunque bastante después, y como pude, respondí, “maybe they just don’t want to realize ‘bout it?”, una réplica bastante penosa en realidad.

No pude resistirme; tenía que conocer el rostro del único ser que había visto a través de mi máscara, pero cuando voltee para mirarlo, mis entrañas se congelaron durante un segundo que se extendió en mi memoria para siempre, porque aquella persona que me miraba con cierto desdén e incluso mostraba sus blancos dientes en una sonrisa igual de falsa que la mía era, literalmente, el hombre de mis sueños y mis pesadillas.

4: Tormenta

Posteado en cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , sobre Septiembre 29, 2008 por Razorgirlx

Otro día más en la ciudad, una lluvia incesante y furiosa azotándolo todo. Igual a la de hace un año; cuantos recuerdos. Esta vez, he salido a propósito, a diferencia del año pasado, ¿cómo ignorar una tormenta tan maravillosamente furiosa? Ello me sería imposible, la última vez que estuve bajo un clima así de inclemente, fue un día antes de perder todo rastro de humanidad, aunque aquella ocasión, alguien cuyo rostro no recuerdo me cubrió y acompañó a casa. Hoy, he salido sin paraguas, mirando complacida aquellas negras nubes de tormenta, mientras los relámpagos resonaban en mis oídos. Podría decirse que estaba feliz, mientras estaba en la universidad, a través de las enormes ventanas, veía aquellos destellos blancos y purpúreos encenderse a intervalos, al tiempo que mis ansias crecían de un modo sorprendente, algo así como los lobos al ver la luna.

Escuchaba los truenos, aquella maravillosa melodía a la que tanto temía antes. Así que en cuanto noté las primeras y hermosas gotas caer golpeando con furia, tuve que escabullirme de clase; estar una hora más, soportando pláticas sobre cosas que realmente no me interesan, mientras afuera, el cielo parecía caer en pedazos… pareció imperdonable.

Así que tomé mis cosas, salí sin decir nada y enfilé la ruta hacia mi casa; sobra decir que el profesor no pareció complacido mientras me miraba tomar el camino de salida del campus, aunque lo cierto es, que nunca fui buena obedeciendo reglas, mucho menos ahora que soy incapaz de comprender los dilemas morales de los demás, y lo que es política y éticamente correcto no me importa más que el noticiero de la tarde o las nimiedades que hacen de mi día por demás común.

Y mientras la lluvia, implacable e incesante, caía sobre mí, congelándome hasta los huesos, pude dejar de
fingir, la máscara cayó, dejándome sola, mientras corría y me detenía a gusto, con la mente en blanco y concentrada sólo en la lluvia, en las lodosas calles desprovistas de alma como yo misma. Después caminé despacio, mientras escuchaba su rítmico sonido, mirando hacia el cielo, esperando que aquel magnífico cielo plomizo durara unos días y…

Había alguien al final de la calle, esperando por mí.

Yo… conocí a aquel hombre, hace un año, mientras me ahogaba en mi propia sangre había aparecido ante mí;había sonreído ante el amasijo de carne, sangre y huesos rotos en que me había convertido y me había preguntado si quería estar con mi familia. “No quiero morir” fue todo lo que escuché por respuesta. Que estupidez. Cerré los ojos durante un instante, mientras caía hacia una obscuridad familiar, la misma que se tragó la masa sangrante que fue June un año atrás.

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Mirando desde lo alto de un edificio de acero y cristal a las afueras de la ciudad, ésta se extendía fatalmente como un cáncer luminoso. Después de la lluvia, el aire, limpio y frío entraba a mis pulmones mientras intentaba alcanzar con la vista lo más lejano de la ciudad. Una ciudad como ésta… ¿podría alguien imaginar la clase de monstruos y quimeras que habitábamos en ella? Por supuesto que sí, justo ahora, en los oscuros rincones de la misma, monstruos peores que yo se deslizaban como lagartos por ahí.

Y la gente lo ignora, reza por las noches a su poder supremo, aquel espíritu divino que todo lo ve y todo lo oye, apelando a su omnipotencia, esperando lo mejor, mientras los monstruos salen a divertirse más de lo que cualquier ser civilizado puede imaginar; en lo que ellos cuentan sus riquezas o lamentan sus desgracias.

Todo ello en el momento mismo en que yo me dedicaba a contemplar mis alrededores, intentando descifrar donde me encontraba. Relucientes pisos de mármol que reflejan la luz de la luna y raras espadas de Damasco exhibiendo en la vitrina al fondo de la habitación. Canto algo mientras me recargo en la baranda, tratando de descubrir donde estoy. Debe ser cerca de la medianoche, cuando la ciudad brilla y generalmente entro en mi estupor previo al sueño.

3: I’m empty inside

Posteado en cuento con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , sobre Septiembre 28, 2008 por Razorgirlx

Obscuridad de tres de la mañana. Sobre el viento que barre las cosas y el golpeteo de la lluvia, mi vacío interno pide algo para poder dormir. ¿Qué aprendiste el día de hoy June? I’m empty inside. Vaya frase. Un mantra moderno, digno de ser puesto en camisetas y anuncios espectaculares para que el mundo lo vea, lo acepte y lo entienda como la moda del momento. Una necesidad de conectarse con alguien a un nivel profundo y permanente, una necesidad que terminó conmigo. Un grito desesperado que me dejó vacía por completo. No más sueños, ilusiones ni esperanzas. June muere por las noches, aunque posiblemente nunca haya estado viva en realidad. Hasta esta noche. El pequeño insecto tuvo un sueño, y uno digno de ser interpretado por Freud.

Uno de esos episodios netamente surrealistas a los que los demás temen. Supongo que realmente me he deshumanizado poco a poco; en un mundo como el nuestro, donde el contacto se da de un modo compulsivo e indirecto, a través de pequeños cables brillantes de fibra óptica y discretas señales inalámbricas, ¿quién no habría de hacerlo? Por eso soñar me deja sorprendida, no estoy acostumbrada a hacerlo.

Un año atrás, posiblemente hubiese despertado llorando, mi madre hubiese terminado consolándome y yo estaría en terapia hasta ahora. ¿Y luego qué? ¿Drogas experimentales, sesiones de psicoanálisis, una búsqueda incesante de significados subconscientes supervisada? Por supuesto que busco sentido a mi vida. Todos lo hacen alguna que otra vez, o al menos, deberían hacerlo en ocasiones.

Pero como pueden ver, ese significado oculto, que fue tan obvio o quizá tan ignorado en los últimos años, se desvaneció en el aire. Como la pintura en una pared antigua, mi alma se cayó a pedazos, quedando desnuda y sin embargo, lejos de ser vulnerable. Yo ya no soy quien solía ser. La preocupación por otros, las ganas de hacer lo correcto, de volver orgullosa a casa con méritos pasajeros no importan ya en realidad.

Tras la máscara de bondad, mi propio egoísmo me impulsa. Hace un año, lo hubiese llamado instinto de conservación. “No quiero morir”, quizá fue la frase que me trajo aquí. Y ser quien soy, el pequeño monstruo sin sentimientos, lleno de capacidades, con la pasión desmedida por el conocimiento de Minerva, y el cinismo de Loki funciona para mí.

Y por el momento estoy fascinada con mi propio ser; el entomólogo que estudia a este pequeño insecto fascinante soy yo misma, supongo que ya era así antes de perder mis emociones, antes de volverme un bicho raro; lo único que no cambió fue esa fascinación ferviente e insana por la televisión y la música. Una obsesión de naturaleza compulsiva que me impulsa a saberlo todo sobre algo que me apasiona o me llama la atención. Me mantiene en calma, lejos de problemas. Mis compulsiones me mantienen viva.